¡Apúnteme usté!

Cada año, para final de curso, normalmente al comenzar el tercer trimestre o dentro de las últimas 10 clases, aprendemos una canción sin papel. Es un método pedagógico para trabajar la memoria, para hacer un poco más ameno el final de curso. Para la mayoría de la gente, es divertido y además crea mucha intriga sobre qué llegará después y funciona muy bien: toda la gente que hace el esfuerzo de atender durante esos 10 últimos minutos de esas pocas clases, se aprende la canción para siempre y, por el contrario, las modorras que apuntan el texto pensando que la profesora no las ve o simplemente por no apostar por este método didáctico, son precisamente quienes no aprenden la canción. En fin, siempre tiene que haber gente que no se deja guiar pese a que saben de sobra que al final estará escrita, grabada y disponible para la escuela y para cuantos se acerquen a acompañarnos a nuestro encuentro de pandereteras de fin de curso (tercer sábado de junio).

Para esta práctica que llevamos a cabo desde hace 4 años, estoy tratando de seleccionar piezas cada vez de una provincia diferente y últimamente también buscando algunas que no sean específicamente de baile, porque son canciones que también tienen derecho a sobrevivir y sin embargo, para escuelas como la mía, de pandereta o pandero, siempre van a quedar un tanto apartadas si no son para el baile.

Este año, quería sumar un canción de la provincia de Ávila, que no fuera de baile, pero que tuviera buen ritmo para poder acompañarse con la pandereta. Y me costó muchísimo decidirme, porque hay tanto repertorio y tan precioso, que una no sabe por qué decantarse. Pero encontré la decisión final consultando una publicación de José Manuel Pedrosa: El ajuar de Centurio (Celestina 18),el Convite de Manrique y la Almoneda de Encina, con otras dotes, testamentos y disparates (a partir de pág. 36) y el blog de Antonio Lorenzo (Almanaque: pliegos de cordel, tradición oral, romancero…): La canción elegida fue:

El testamento de la suegra, de Navalmoral de la Sierra, interpretado por Marcelina Aparicio, Fidela Alonso y Rosalía Sánchez a nuestro querido Carlos del Peso en 1993.

El trabajo de investigación lo podéis consultar en los enlaces marcados, pero quiero hacer un pequeño resumen de lo que me llevó a tomar mi decisión de elegir esta pieza, para que veáis el trabajo que lleva seleccionar y poner en pie el repertorio y también lo poco que cuesta citar a toda la gente que facilita el trabajo para que podamos seguir estudiando y aprendiendo nuestras tradiciones, que no se tiene por costumbre en estos campos de la etnografía, folklore o folk…

Lo primero, antes que la grabación de Carlos, ya se había grabado esta pieza en Navalmoral, una interpretación de Cándida Hernández Herranz, grabada por su nieto Fernando de la Fuente en 1972 y que además fue informante de Bonifacio Gil en 1959. En aquella compilación de Bonifacio no aparece esta pieza, pero sí otras muy interesantes de Navalmoral e incluso algunas aprendidas según sus datos, de los jóvenes de Serranillos. Esta grabación nos ofrece estudiar una casi continuidad exacta hasta el 93 que grabó Carlos, habiendo simplemente variado un poco el final.

Busqué por supuesto, otros ejemplos de la pieza en Castilla y León y no me he encontrado con muchos. La variante más compartida reflejaría lo que podríamos llamar «El testamento del gallego» una version muy diferente a la vista en Navalmoral en cuanto a melodía y estructura y que las diferentes informantes conservan como pueden ciertas palabras en gallego.

Un ejemplo está recogido por Carlos Porro Fernández en Congosto de Valdavia a Gabina Terceño, que la aprendió de un tío suyo fraile agustino y que ella misma lo titula de este modo. Me parece muy interesante primero que conserve las palabras en gallego, pero sobre todo, que coincide con la mayoría de variantes documentadas en Argentina y México en el estudio de Pedrosa que tenéis reflejado arriba. Curioso también que en 1946 existe en el CSIC una partitura realizada de esta misma pieza por Joan Tomàs i Parès a unos frailes franciscanos y capuchinos de la provincia de León, también con este título y la verdad, no deja de sorprenderme que este cando jocoso y tabernero esté mantenido en la vida a través de la santa devoción a la juerga de muchos frailes….

Otra grabación de esta variante «gallega» fue realizada por Félix y Toño del grupo Candeal en 1984 en Villalba de la Lampreana, grabada por Esperanza Bueno, Agapita Martínez y Josefa Cuervo, variante de este testamento gallego, que también conserva expresiones en gallego, pero muy diferente de las anteriores.

Y por último, testigos creados por una maestra de Villamanín (León), Luciana López Gancedo que debió mandarle a sus alumnas recopilar canciones de su familia y una de ellas, Josefa Angelita Alonso Gutiérrez de 13 años, cantó esta pieza, también la versión gallega pero muy diferente y con un final que igual debí haber añadido a nuestra pieza:

Jesús y María,
Jesús y José
¡vaya un testamento
que acabo de hacer!

Esto para mí es lo que hace la pieza de Navalmoral especial. Pero ahora vamos a por el famoseo, cotilleo….

Posiblemente la primera difusión a lo grande se la debamos a Encarnación López, «La Argentinita» titulada «Tango del escribano» que grabó en los años 30 del pasado siglo y que en los años cuarenta cantaron exactamente Miguel del Molina y Conchita Martínez y en nuestros tiempos mucha más gente, como la antropóloga Cristina Cruces haciendo un trabajo que visibiliza a las mujeres, o la grande y polémica Rosalía, que incluye en su pieza «Catalina» un pedacito, justo cuando se va a morir… Y de este modo (como tanguillos) he añadido la rítmica a la pandereta, sin modificar la manera de interpretar la pieza de Navalmoral, pero con un toque rumboso.. ¡nunca mejor dicho!

Y otra difusión seguramente de manera grandiosa, fue la que hizo la gran Rita Hayworth en la película «Los Amores de Carmen», interpretando un variante modernizada de esta pieza como podía, la pobre mujer ..que mira que nos cuesta pronunciar a nosotras y es nuestra lengua materna….. y que podéis ver en el blog Almanaque reflejado arriba.

Por todas estas mujeres, por ellas, haremos testamento a partir de ahora en nuestros pasacalles. Fijaros bien lo que hay detrás de cada pieza!!!

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